ANTE LA CRISIS, CRECES

Por Trixia Valle

Los chinos dicen que crisis significa cambio y oportunidad y que no puede existir situación caótica sin estos factores. En occidente tenemos una gran tendencia a ser controladores y no dejar que las crisis nos enseñen lecciones, negándonos ante ellas, al renegar, repelar, maldecir, gritar, enojarnos porque aparecen dichas crisis. Es el control lo que no nos deja aprender. Pero cuando dejamos que la situación fluya con tranquilidad y gracia, la lección es aprendida.

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De esta manera, al aparecer un aparente problema, por lo general pensamos que es lo peor que nos podría pasar, sin darnos cuenta que quizás es la mayor bendición de nuestra vida. Conozco gente que al ser despedida encontró su verdadero camino; familias que ante la huida de uno de sus miembros sentaron las bases para una mejor convivencia; temblores que pusieron cimientos firmes en grandes ciudades; enfermedades que han dejado maravillosos aprendizajes a quienes las padecen; accidentes casi fatales que te pueden llevar a encontrar tu misión, como me sucedió a mí.

Todo suena muy lindo y si “unes los puntos hacia atrás”, como decía el creador de Apple, Steve Jobs, una vez pasada la crisis puedes comprender todo lo bueno que dejo a su paso. Pero ¿qué hacer en plena crisis? Bueno lo más importante es sacar la cabeza, sacar la casta y demostrar todo lo que traemos por dentro para superar la situación. Es como si se pusieran a prueba todos tus sentidos al mismo tiempo para demostrarte a ti mismo quien eres en verdad. Para mi, este es el primer paso: autocontrol y sorprenderte de lo grandiosa que puede ser tu forma de reaccionar.

Como segundo paso es dejar que las cosas se acomoden. Lo peor que se puede hacer en medio de la crisis es gritar, tomar decisiones, hacer maletas, publicar cosas en redes sociales, renunciar… Es importante dejar que las aguas lleguen a su curso, que bajen, para conocer la verdadera dimensión de los daños. Por lo general exageramos lo que creemos que sucedió cuando en realidad puede ser mucho menos de lo que creíamos. Así el paso a seguir es guardar la calma hasta ver el daño real.

Por supuesto que el tercer paso es al conocer los daños y tomar acción. Así como hay momentos para no intervenir y dejar que las cosas fluyan, también hay momentos para actuar ya que las cosas no se resuelven por sí solas. De esta manera podemos comenzar a limpiar el desastre, a curar heridas, a pedir disculpas y a esforzarnos por ser mejores de lo que éramos ayer. Tomando estas acciones podemos conocer una gran cantidad de cosas que estuvieron mal en el pasado, mal colocadas, mal planteadas o mal estructuradas y así aprender de esta maravillosa experiencia, no sólo para evitar que suceda de nuevo, sino para ser mejores de lo que fuimos ayer.

De esta manera, una crisis en nuestra vida puede ser lo mejor y lo más bello que nos pueda suceder; incluso nos puede prever de situaciones mucho peores que se avecinaban en el futuro, al paso en que caminábamos. El otro día al salir de un desayuno el valet parking tomó demasiado

tiempo en traerme el coche. Después de 30 minutos esperando de pie, desesperada, con prisa y obviamente enojada, me dijeron que no venía mi coche porque la llanta estaba ponchada… De momento y ante la crisis, me enojé al no poder llegar a tiempo a mi siguiente cita, rezongue y exigí que la arreglaran. Mientras se buscaba la solución, regresé al restaurante, tomé agua, me calmé. Al poco tiempo, me llevaron en otro coche con la llanta ponchada a una vulcanizadora y ahí me di cuenta de la enorme bendición que esta crisis me había traído: trabajo en Santa Fe, tomo la súper vía de alta velocidad para llegar, si me hubiera ido directo a mi oficina, probablemente la llanta de hubiera bajado en el camino y pude haber sufrido un grave accidente… No sólo eso, sino que al haber estado en un estacionamiento tuve las personas para ayudarme a cambiar la llanta, llevarme a arreglarla y colocarla de nuevo. Así lo que parecía el peor momento, muy probablemente me salvó la vida. Desde ese día me doy cada día a la tarea de darme cuenta que cuando algo no sale como yo quiero SIEMPRE ES POR UNA RAZÓN MEJOR DE LO QUE PIENSO. ¡Te invito a ver las crisis y los problemas como tus grandes amigos