El contexto de la era digital

Para algunos pensadores, el mundo se ha transformado más en los últimos 30 años que en los 300 anteriores,  consecuencia  en gran medida,  del avance de las nuevas tecnologías de la información. En donde la visión de un mundo global e interconectado marcó el fin de las fronteras económicas, políticas, ideológicas, sociales, culturales y aún criminales. El mundo dejo de ser lo que era, ni mejor ni peor,  frente a la irrupción de las tecnologías de la comunicación.

Alguien preguntaba hace poco acerca del sí las tecnologías habían impactado la velocidad en el desarrollo de la ciencia; o si por el contrario, el desarrollo de la  ciencia fue determinante en el desarrollo acelerado de las nuevas tecnologías. De ninguna manera,  porque ambas son interdependientes.  El desarrollo de la ciencia le dio a la tecnología el ser, sustrato y contenido de la mano de su permanente evolución; pero la tecnología de la información le ha dado a la ciencia velocidad en la difusión, disertación,  legitimación, refutación y transformación del conocimiento.  Hace 30 años los avances científicos seguían siendo asunto de eruditos y especialistas;  los logros eran socializados en los espacios cerrados de los círculos de notables. Ahora un descubrimiento científico tarda segundos en ser difundido y nada,  en ser rebasado.

Luego entonces, el sentido de la velocidad en la carrera tecnológica y la transformación del conocimiento, corre en dos vías: por un lado el avance permanente de la ciencia y por el otro, el desarrollo evolutivo de la tecnología. A la manera de una carrera de 100 metros planos, la meta de llegada está dada en función del más veloz, resistente, fuerte y decidido. De tal manera que, iniciada la carrera esto no termina hasta que se termine.

Así, el contexto de la era digital impone paradigmas más allá del uso o no de las nuevas  tecnologías; o del avance o no de la ciencia, hacia la paradoja entre un mundo que va desapareciendo y otro que va emergiendo mientras millones de seres humanos aún tienen que resolver las contradicciones de la desigualdad, la inequidad y la injusticia frente a los retos del desarrollo.

Para los científicos la paradoja está dada en términos de una contradicción aparente entre dos puntos de vista o ideas, es decir, al contextualizar la trascendencia de la era digital y su extraordinario avance tecnológico y el papel que esto juega en el desarrollo acelerado de la ciencia, es imposible no hablar de todos aquellos que potencialmente quedan fuera de la oportunidad por no tener la posibilidad de acceder a sus beneficios, ya sea por elección o por exclusión al no contar con los recursos necesarios para ello.

De tal manera que, esta visión de un mundo que emerge mientras otro se difumina o desaparece cobra sentido cuando reflexionamos en esos miles de millones de seres humanos  en el mundo que nunca verán ni podrán manipular una computadora. Mientras en el trasfondo esto no es lo verdaderamente importante, sino el hecho de lo que esto implica en el destierro anticipado de los beneficios del desarrollo y del bienestar que pueden ofrecer las sociedades del conocimiento.

De tal manera que, para contar con un contexto claro de lo que el surgimiento de las sociedades del conocimiento tendrán que atender y resolver en un sentido ético, sobre la igualdad de oportunidades de frente a la humanidad entera, es necesario  visualizar y dimensionar el tamaño del riesgo de la brecha entre desarrollo y subdesarrollo; entre igualdad y desigualdad.