Escuelas de Inclusión: Promotoras involuntarias de Bullying

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Por: Trixia Valle

Hace unos años, el proyecto educativo mexicanos decidió, yo creo que inspirado en el Teletón, que las escuelas públicas debían ser “escuelas de inclusión” y así comenzaron a recibir a todo tipo de niñas y niños con capacidades diferentes. De esta manera, las escuelas de educación especial, con maestros de educación especial y materiales especiales y cuidados especiales y atenciones especiales y… todo lo necesario para cuidarlos, atenderlos y así amarlos, desaparecieron.

Se abrió paso, sin evaluar las consecuencias, a una educación del siglo XXI establecida por alguien que ni siquiera sabía hablar de usted y con respeto a las personas, pues en su mandato de “todos somos cool” y “háblame de tú”, las escuelas debían ser también muy vanguardistas y buena onda como en la marca de refrescos de donde procedía. En el mundo de la utopía, esto hubiera funcionado y todos seríamos personas muy buena onda y con niños que desde los 4 años podían comprender las capacidades diferentes de sus compañeros sin ninguna guía, lo malo es que no es así, y si bien, los niños especiales son angelitos dedicados a dar amor, también necesitan cuidados, orientación, vigilancia y disposición de todo el entorno para ayudarlos a crecer sanamente.

Desde entonces, el paso a la “inclusión” ha llevado a miles de padres a la desolación, al encontrarse con que sus hijos no se están desarrollando adecuadamente, que nadie les pone cuidado y que muchas veces terminan solos e incomprendidos. Y ahora, desde el estallido de bullying, no sólo se encuentran solos en el recreo y con poca empatía, sino que se han presentado graves casos de maltrato como sucedió el pasado lunes 30 de junio en el municipio de Emiliano Zapata a 145 kilómetros de Villahermosa, Tabasco, donde Kevin, un niño especial, fue maltratado constantemente por sus compañeros, culminando las agresiones al encerrarlo en una jaula y ponerle ladrillos para que no pudiera salir.

Estas crueldades yo sólo las vi cuando destituyeron a varios oficiales americanos de su cargo al administrar con crueldad las cárceles de Irak… y ahora nuestros niños, sin guía, ni empatía, llenos de malos ejemplos, sin disciplina ni control, hacen lo mismo. Esto nos lleva a una ¿inclusión? ¿O será que la falta de guía pervierte a la niñez? Pero, “son niños, estaba jugado”, dicen todavía algunos cuando los niños se han convertido en seres crueles a quienes se sigue justificando: “es que segurito lo maltratan en su casa”… Aja… En 4000 casos que hemos atendido en Fundación en Movimiento, A.C. el 90% de los agresores son niños y niñas consentidos, sin consecuencias, sobreprotegidos y a quienes nunca se les hace responsables de sus actos. Esos son los verdaderos bullys quienes siguen sin castigo porque “pobrecitos”.

Las escuelas de inclusión, dicho por los mismos directivos, necesitarían para funcionar correctamente: maestros de educación especial, “sombra” (un educador que sigue por todos lados a los niños especiales para cuidarlos) y pláticas para los alumnos sobre el respeto y la solidaridad hacia sus compañeros. Pero al no haber ninguna de las tres cosas necesarias, se vuelve urgente proteger a los niños y separar la educación por requerimientos, como se hacía antes. Cabe recordar, que en Hermosillo, Sonora, hace unos meses, un niño con capacidades diferentes casi mata a su compañera ahorcada en un ataque de ira. Así que, no sólo son vulnerables a ser atacados, sino que pueden atacar. No se pueden abrir escuelas de inclusión, así nada más, sin herramientas que permitan la inclusión, ya que esto sólo lleva a la desolación al marcar las diferencias, que son parte de la discriminación y el maltrato que general el bullying. ¡Apoyemos de una vez por todas a los maestros! Ellos no pueden solos ante los retos y sin los instrumentos adecuados para el cuidado de lo más valioso que tenemos: nuestros niños.

Foto: www.elperiodicodemexico.com

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