Los niños son los culpables

De: Mary Pelcastre

Al respecto de la condición de los niños en los tiempos que corren se suelen escuchar, aquí y allá expresiones como: los niños de hoy ya no son como los de antes; éstos niños hacen cosas que a mi jamás se me hubieran permitido;  ¿qué pasa con estos niños, son una amenaza no hay quien los pueda controlar?;  ¿de qué planeta vienen estos niños, son verdaderamente extraños e incontrolables?; no aprenden cómo antes y todo lo cuestionan; definitivamente, estos niños son un problema y ellos son los únicos culpables.

Así, padres de familia,  abuelos, tíos, vecinos, maestros y sociedad en su conjunto depositamos en los niños la responsabilidad por lo que hay como resultado incómodo de los cambios sociales de los cuales no nos hemos querido hacer responsables. No nos hemos dado la oportunidad de considerar, ni por un momento, que no se trata de que los niños “ya no sean como antes” sino que muy por el contrario, nosotros como adultos responsables de su formación como seres humanos, ciudadanos, hombres y mujeres libres, plenos y felices  no hemos sido capaces de ponernos a la altura de lo que ellos necesitan y nos están demandando desde su comportamiento como la  generación de transición que somos entre un mundo que desaparece y otro que surge y que hoy por hoy, nadie puede del todo explicar y comprender.

Y desgraciadamente no son solo los niños, debemos considerar que al menos en esta condición están los nacidos al menos en los últimos 30 años es decir, la generación Milenial y la Generación Z Así, los mexicanos nacidos bajo el impacto sociocultural, económico y educativo  del avance exponencial de la tecnología, la era de la información y el surgimiento de las sociedades del conocimiento son generaciones que han nacido con la tecnología en las manos del XBox a la Realidad Virtual.

Para México suman más de la mitad de la población total del país 123.5 millones y contando; incluyendo el bono demográfico, es decir los menores de 30 años de los cuales 36 millones son alumnos en algún nivel educativo, es decir, que están en la escuela; de ellos 26 millones están en educación básica de preescolar a media superior. Y todos ellos están demandando una nueva manera de aprender para un mundo en transición, incierto y complejo. Mientras tanto, la sociedad en su conjunto los juzga, los señala, los condena, los violenta y los hace responsables por sus resultados educativos y personales como si la responsabilidad de guiar, conducir, formar e inspirar a un niño para hacerlo buen ciudadan@ y buen padre/madre de familia no fuese responsabilidad de la familia, la escuela y la sociedad en su conjunto.

Hoy por hoy l@s jóvenes y niñ@s del país siguen esperando por una corresponsabilidad familia-escuela- sociedad que esté para ellos en hechos reales, simples y cotidianos. Que cada padre/madre haga lo que le corresponde hacer en la contención y formación de un@ niñ@  más allá de la tipología familiar. Que cada maestr@ asuma la tarea de educar y formar más allá de todos los esfuerzos que implique para él o ella romper el nicho de comodidad en el que se ha mantenido a partir del momento que solo acepto ser ejecutor de programas sexenales sacrificando su vocación de

servicio y compromiso. Que la sociedad mexicana asuma el nivel de deterioro del tejido social al que ha llegado; y acuerde acciones concretas, específicas y medibles con la finalidad de revertir la idea de buscar siempre tener la razón al respecto de “todo lo malo que tenemos como país” más allá del placer morboso de la queja, el cinismo y la resignación que la mantiene en el resentimiento y la intolerancia.

Para Mamá digital la gran oportunidad de México está en sus madres de familia quienes están al frente de sus hogares y de sus hijos en al menos el 40% de los mismos. Donde se abren grandes áreas de oportunidad en cuanto a la aportación social en educación, movilidad y desarrollo para sus hijos, ellas mismas y el país entero.