LOS TRES DEMONIOS DEL CRECIMIENTO

Por: Carlos Jaquez Cíntora

Introyectos

Los introyectos son aquellas ideas, creencias o valores que las personas se tragan sin masticar, ideas o creencias que aprendieron a temprana edad y que provienen de una persona emocionalmente significativa para el infante como: alguno de los padres, abuelos, tíos, profesores o cualquier otra persona a la que el niño consideraba una autoridad moral.

Al crecer, es una idea o creencia tan arraigada que es muy difícil de poder identificar y por tal razón, difícil de cuestionar y transformar. Pensamos que es auténticamente nuestra, sin tener consciencia de que esa “verdad” es de otra persona u otro contexto y que, muchas veces, ya no es útil o incluso puede resultar dañina e impedirnos un sano desarrollo.

Sentimos que, si cuestionamos, confrontamos, desechamos o transformamos esa idea estamos siendo desleales o estamos traicionando a una persona que no es significativa.

Aunque en algún momento, cuando se generó una creencia, pudo ser verdadera o lógica, al paso del tiempo, cuando se va transmitiendo de manera verbal o bien, a través del modelaje, como en el ejemplo de arriba, las personas asumen que las cosas son así simplemente porque si, sin preocuparse por cuestionarlas por absurdas o perjudiciales que sean dichas ideas.

EXPERIENCIAS OBSOLETAS

Es una conducta, una actitud o una postura existencial que fue útil en una época, pero que quedo como un patrón rígido de respuesta. Las experiencias obsoletas surgen en situaciones difíciles o de sobrevivencia.

Tienen fundamento en la propia experiencia, pero al cambiar las circunstancias y las condiciones ambientales permanecen rígidamente iguales. En algún momento las experiencias obsoletas satisficieron alguna necesidad, pero en el momento actual ya no lo hace.

ASUNTOS INCONCLUSOS

Una de las principales fuentes de malestar psicológico en la gente, la producen los “asuntos inconclusos”, que aparecen cuando una persona se siente dolida, enojada, o resentida hacia otra persona y no encuentra la forma de resolver estos sentimientos. En consecuencia, la experiencia es incompleta. Reteniendo esta experiencia incompleta o evitando el cierre, una persona invierte una gran parte de su energía, lo que hace que le quede poca energía disponible para hacer frente a nuevas situaciones.

Los asuntos inconclusos son aquellos que quedaron abiertos en el pasado (no se cerraron o no de la manera más conveniente) y son en relación a otra persona. Algo que no se dijo, ya sea una necesidad, un sentimiento o un resentimiento. Quien se enfrenta a dicho asunto inconcluso, por algún motivo, no tuvo la posibilidad de conocer ni de comprender las razones o las causas de la otra persona para hacer (o no hacer) aquello que a él o ella le generó algún daño o sufrimiento. Hay en el fondo una necesidad que no ha podido ser cubierta y que es necesario resolver para poder seguir adelante.