“México quiere que NO dejemos de creer”

Por: Trixia Valle

robando-una-billeteraMe sucedió lo que nadie podría creer en una ciudad con más de veinte millones de habitantes, más calles que números de la lotería y más smog del que se pueda respirar… Resulta que el viernes 31, día de las brujas, pues así me pasó, me dejaron bruja, ya que estando sentada con una amiga sin levantarnos de la mesa, sin dejar las bolsas atendidas y tomando café, una pareja de rateros MUY BIEN VESTIDOS, sustrajo de mi bolsa mi cartera con todas mis identificaciones, tarjetas, dinero, imágenes de santos y vírgenes, decretos, deseos, secretos y sueños. En un segundo se fue todo.

La verdad es que al darme cuenta pensé que era yo y mi distracción puesto que tengo ocho meses de embarazo y para nada creí que en un Starbucks con ambiente “tan de hogar”, tan chiquito, con un policía en la puerta y cámaras de seguridad alguien me hubiera robado y más aún- viendo mi estado evidente de estar a días de tener un bebé. Pues cuál sería mi sorpresa cuando en verdad me habían robado y ahora estaba atrapada en medio de una situación molesta y costosa… Mi primera reacción fue llorar y el primer ángel apareció, ya que una señora hasta lloró conmigo al pedirme que me calmara porque estaba poniendo en riesgo a mi bebé, me marcó los teléfonos de las tarjetas para cancelarlas y evitó que me fuera manejando en ese estado.

Las patrullas de la zona fue en Starbucks de Santa Teresa en el Pedregal- llegaron rápidamente a apoyar y al llamar a Palacio de Hierro me indicaron que mi última compra había sido en videojuegos hacía 4 minutos. Salimos corriendo las patrullas y yo para atrapar en Perisur a esta par de maleantes disfrazados de gente decente, además de que el señor tendrá unos 60 años y la mujer unos 45… o sea, no son unos jóvenes y eso levanta menos sospechas. En el trayecto hablé con el jefe de videojuegos y el vendedor, quien sabía perfecto quienes eran, trató de encontrarlos pero ya habían dejado la tienda. Toda la seguridad de la plaza los buscó sin suerte.

En ese momento decidí que ya no quería vivir más aquí en México, pues si no hay respeto por una mujer embarazada, ya perdimos todo lo perdible… Estaba yo en el ministerio público levantando el acta claramente decepcionada y triste por un país que se desmorona donde ya ni el Starbucks es un lugar seguro. Por supuesto que el Consejo Ciudadano de Luis Wertman me apoyó con dos amabilísimos asesores y todos en la delegación Álvaro Obregón se portaron de lo más buena gente… pero mi dolor seguía.

Ahora con mi panzota tendría que ir a sacar IFE, licencia, tarjetas, reclamaciones y aceptar el robo. Con mi mala cara y pésimos pensamientos sobre México, abrí mi Facebook y cuál sería mi sorpresa que una señora de nombre Alicia me escribe para decirme que habían encontrado tirados en la colonia Condesa mi IFE, licencia y tarjetas… llamé al número que me indicaba, en donde la señora Magdalena, amiga de Alicia y una santa de 72 años que no tiene facebook, era quien tenía mis cosas. La señora me contó que en la calle de Parras, cerca del Superama de la Condesa ya habían sido muchas las veces que han encontrado documentos, tarjetas, carteras, bolsas tiradas y que han regresado a las personas que han encontrado como a mí- para aliviar su dolor.

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Lo que parecía una tragedia y una decepción más de mi país, terminó siendo la forma de comprobar que los milagros sí existen, que los mexicanos somos buenos y que esta época sólo es una prueba de fe y de resistencia para no dejar de creer en el gran país que tenemos y levantarnos de una vez -con nuestra voz- para acabar con los maleantes que pretenden secuestrar México, lo que va a estar difícil porque ¡no nos vamos a dejar, los BUENOS SOMOS MÁS!

 

Imágenes: http://es.123rf.com/imagenes-de-archivo/robando.html