Mi proposito

Recientemente una persona me preguntó acerca de mis propósitos para este año.

Después de una breve reflexión, le respondí – “ser mejor cada día”-.

Con cierta sorpresa, ahora me preguntó  ¿se puede?, e inmediatamente le dije – ¡sí,  creo que sí!, siempre y cuando lo creas-.

Después de esta afirmación, vislumbré mi vida y revisé mi contestación para conmigo misma y me dí cuenta que respondí con mi alma, con mi espíritu, con mi corazón, con todo mi ser.

El creer que puedo ser mejor cada día, es construirlo a través del esfuerzo, de la lucha, del coraje. Cada día lo transmito a quienes me rodean, principalmente a mi hijo, a mi familia, a mis amigos, vecinos, conocidos.

Al comenzar el día, como si fuera un año nuevo, lo inicio agradeciendo a Dios por ese regalo, por esa nueva oportunidad de vida, por las bendiciones recibidas y me hace entregarle todos mis sueños, proyectos, actividades, tiempo, cuidado, el ir y venir, y todo lo que soy, lo que tengo y lo que no tengo, creyendo que puedo ser mejor.

Intento compartir mi aprendizaje, experiencias de vida, los talentos que tengo, apoyar de la mejor forma a quienes pueda, hasta donde me es posible; el pedir ayuda cuando es necesario, inclusive a mi hijo, pues también he aprendido de él.  El seguir preparándome en todos los sentidos de mi vida y estimular de alguna forma a quienes me rodean, a entender que es probable crear.

La familia unida siempre estará ahí y las verdaderas amistades, que son una bendita fuerza que nos motiva a creer para ser mejores cada día.

Ana Elena García Marcué.