Repensando el futuro de la educación en México

A unos días de que se realizo el Campus Party Mex 2013 les queremos compartir, estos artículos que nos enviaron algunos de los asistentes.

Repensando el futuro de la educación en México

Ana Dávila – Fundación Ethos

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Campus Party es el evento masivo reconocido a nivel internacional por su capacidad de reunir a las figuras más importantes en el mundo de la tecnología y generar un espacio para el conocimiento y el debate alrededor del mundo digital. Haber asistido a este evento me generó una perspectiva más comprehensiva de los efectos de la digitalización del mundo en el que vivimos, me brindó útiles herramientas para aprovechar las redes sociales y me permitió enterarme de problemáticas y retos a los que se enfrenta nuestro país en la carrera tecnológica del siglo XXI.

 

Sin embargo, mi experiencia en diversas conferencias magistrales y en los paneles de discusión dentro de Campus Party generaron en mí una serie de reflexiones e inquietudes respecto al tema de la educación en nuestro país.

Mucho se ha hablado sobre el proyecto de reforma educativa en México en los últimos meses. Las propuestas encaminadas a garantizar no solo el acceso equitativo a la educación, sino también la calidad de la misma han conseguido dar un importante paso en el aún largo camino por recorrer en el proyecto de reconstrucción del sistema educativo mexicano.  Carlos X. González, Presidente de Mexicanos Primero expuso de manera clara y dinámica el gran rezago educativo en nuestro país y la serie de problemas a los que se enfrenta debido a la corrupción y el abuso indiscriminado del presupuesto educativo. En resumen, los resultados de México en la prueba PISA son vergonzosos y a pesar de ser uno de los países con el presupuesto más alto destinado a la educación, somos uno de los peores en calidad y acceso a la misma.

A pesar de que garantizar el acceso a la educación y la calidad de la misma deben ser el eje central de la reforma, las exposiciones de emprendedores reconocidos por su creatividad e innovación como Alberto Levy y Luis Von Ahn me hacen pensar que desde una visión más prospectiva y largoplacista podemos identificar un elemento central aun no comprehendido en el proyecto de reforma educativa: la formación de innovadores.

Para construir un México desarrollado, competitivo e innovador que explote la posibilidad de convertirse en una súper potencia de la que tanto han hablado académicos, periodistas y presidentes, es necesario un proyecto de reforma que tenga una visión prospectiva, es decir, que sea capaz de visualizar un futuro ideal y comenzar a construirlo desde hoy. Entonces será esencial para la reforma educativa fijarse el objetivo de comenzar a formar generaciones de innovadores que sean capaces de enfrentarse a los complejos problemas que plantea el mundo globalizado, dinámico, tecnológico y cambiante del que México forma parte.

El paradigma positivista que domina al sistema educativo en nuestro país ha caducado y es insuficiente para responder a los retos que plantea la realidad actual. La educación ya no puede y no debe concentrarse únicamente en la transmisión vertical del conocimiento pues debe abrir espacio al desarrollo de habilidades que vuelvan a las nuevas generaciones más competitivas y capaces de desarrollarse en contextos diversos y dinámicos.

Es fácil decir que vivimos en un mundo globalizado e interconectado donde la información viaja a la velocidad de la luz y se hace accesible para todos nosotros tras un simple click, sin embargo las implicaciones de este fenómeno son mucho más profundas y estructurales. El acceso ilimitado e infinito que tenemos a la información gracias al internet en todas sus facetas y presentaciones implica que las escuelas y los profesores han dejado de poseer el monopolio del conocimiento y, por ende, de su transmisión. Vivimos en un mundo con todos los elementos propicios para convertirnos en una generación de seres autodidactas, por lo que es natural que el rol de la escuela y sus profesores tenga que cambiar y reinventarse para mantenerse relevantes y seguir siendo vigentes en el mundo de la educación. Será fundamental que, no solo la reforma educativa, si no toda reforma y toda propuesta en el país considere y asimile la digitalización de nuestras vidas cotidianas y, lejos de mantenerse al margen, aproveche, explote y amplifique las potencialidades que el conocimiento del uso de la tecnología ofrece a quienes deciden involucrarse con esta.

Países como Finlandia y Japón ya han aceptado estos cambios de contexto y han adaptado exitosamente sus modelos educativos para hacer del aula y el docente figuras que vigentes en el proceso de formación y de educación. Esta adaptación parte de la premisa de que, si la información y el conocimiento están al alcance de todos, lo que nos hará verdaderamente competitivos y diferentes en la actualidad será el desarrollo de habilidades para resolver problemas complejos como los que presenta el mundo del siglo XXI. En el rompecabezas del desarrollo, la palabra innovación es una pieza clave que ninguna reforma educativa debe ignorar, pues en el mundo globalizado y la era digital ya no basta con formar letrados y alfabetos. Nuestro contexto actual nos exige que como individuos, empresas y nación, tengamos un set de herramientas que nos permitan analizar, razonar, trabajar en equipo y proponer soluciones creativas a los retos actuales.

Desafortunadamente nuestro sistema educativo actual en el que permea el paradigma positivista castiga a la innovación y la mantiene la margen de un discurso de proyecto nacional que poco se despega de presupuestos y programas que carecerán de alcance. Nuestro sistema educativo deja poco espacio a la creatividad y a experimentación pues la transmisión vertical del conocimiento y el sistema rígido de evaluación numérica constriñe el fracaso, la toma de riesgos y la opción de pensar en canales alternativos. En el aula, el sistema se limita a proporcionar información para que el alumno la aprenda y después sea capaz de replicarla en el mundo real, que ya poco se interesa en su capacidad de memorizar.

Si la reforma educativa es uno de varios componentes en el proyecto de hacer de México un país desarrollado y competitivo, entonces esta debe tener una visión prospectiva, colocando en el centro de sus objetivos la formación de nuevas generaciones de innovadores y la convivencia con la tecnología en todos los aspectos de la vida personal y laboral. Es fundamental enseñarle a las nuevas generaciones a pensar, a aprender por sí mismos y a dibujar distintos caminos, soluciones y propuestas creativas. Debemos enfocar la educación a estimular el pensamiento creativo, el razonamiento complejo, el análisis de la información y de nuestro entorno, el experimento, la tolerancia al fracaso, la toma de riesgos, el trabajo colaborativo pero sobre todo, despertar el sentido de propósito de cada estudiante y enfocarlo al proyecto de retribuir a nuestro país. Una verdadera reforma educativa tendrá un impacto directo e inmediato en las dinámicas dentro del aula, en lo que sucede entre el alumno y el maestro, entre los descubrimientos y los experimentos y el aprovechamiento de las herramientas que la tecnología pone a nuestro alcance, mismos que se traducen a un conocimiento práctico impactará directamente en el desarrollo de nuestro país.

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