Textear al Manejar

1Por Heidi Cortés

Según datos de la Secretaría de Seguridad Pública, las muertes relacionadas con accidentes viales provocados por quienes decidieron tomar un volante en estado de ebriedad decrecieron 70 por ciento.

Este número es resultado de una campaña permanente en la que el sector público ha hecho equipo con las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), empresas y organizaciones del sector privado para generar un mayor conocimiento entre los mexicanos sobre el riesgo que implica manejar bajo los influjos del alcohol y las consecuencias que pueden generarse.

El apoyo entre instituciones y la constante comunicación de información asociada con la problemática, los riesgos, las consecuencias y las acciones (como el alcoholímetro) para prevenir los accidentes han ayudado a dar un mayor alcance y difusión al problema.

Couple in a car

Esto es una muestra de que hacer equipo es necesario cuando se trata de asuntos relacionados de seguridad, pues todos

podemos participar en su prevención, debido a que la responsabilidad no recae únicamente en los gobiernos, sino que cada quien debe hacer su parte.

Hoy, años después, el riesgo que genera conducir bajo los influjos del alcohol sigue siendo un tema que no debe descuidarse, pero se ha detectado a un nuevo enemigo silencioso que en los últimos años ya ha causado gran cantidad de accidentes automovilísticos y del que pocos hablan, se trata de la distracción generada por los teléfonos inteligentes, mejor conocidos como smartphones.

Contar con un teléfono móvil y tenerlo a la mano cuando vamos en el coche puede ser de gran ayuda en caso de una emergencia, pero usarlo mientras se conduce puede distraer y aumentar el riesgo de sufrir un accidente.

En Estados Unidos, el Departamento de Transporte señaló que en 2014, 1.6 millones de accidentes viales estuvieron asociados con los teléfonos celulares, generando alrededor de unas seis mil muertes anuales, un número que parece ir en aumento a medida que más personas revisan su teléfono mientras manejan.

En México, no existe una cifra exacta de la cantidad de accidentes o decesos asociados con este fenómeno conocido internacionalmente como text & drive (textear y en los últimos años también ha motivado a compañías del sector automotriz a tomar acción para contribuir a poner un alto a este problema.

Por ejemplo, en Estados Unidos, Nissan se asoció con NBC Universal y el cantante Adam Levine para promover el “Día del Pulgar Rojo” (Red Thumb Day), una iniciativa que al colocar un listón o anillo rojo en el dedo pulgar recuerda a los conductores la importancia de soltar los smartphones para dejar de mandar mensajes cuando estén frente al volante.

Si bien esta iniciativa no ha sido difundida o adoptada aún en México, es un buen ejemplo de la manera en que algo sencillo puede contribuir para modificar un mal hábito.

¿Qué está generando esta situación? Hay quienes piensan que la tecnología está detrás de este tipo de riesgos; sin embargo, esto no es del todo cierto pues la tecnología siempre ha estado presente en nuestras vidas, en mayor o menor medida, dependiendo de nuestra edad.

Los especialistas coinciden en que este fenómeno no se trata de si tenemos o no un teléfono con nosotros al manejar, sino que, la diferencia radica en lo que hacemos con él.

Muchas personas ven en su smartphone a un compañero inseparable y sienten la necesidad de estar conectados todo el tiempo y de contestar los mensajes o llamadas prácticamente de inmediato, situación asociada con hábitos, creencias personales y patrones de uso. En otras palabras, las personas que miran su teléfono al manejar dejan que la inmediatez de la tecnología los domine, en lugar de dominar a la tecnología y decidir cuándo y cómo interactúan con ella.

4Al respecto, el estudio The Mobile Consumer Habits reveló que la gente está utilizando sus teléfonos celulares en lugares o situaciones donde no debería: durante el sexo, en el baño o al conducir. Si bien esto no causa sorpresa, el último punto es el que implica mayores riesgos y es por ello que se requiere que el gobierno y la iniciativa privada trabajen juntos en la promoción permanente de esfuerzos que expliquen los riesgos y que generen una cultura que permita reducir la cantidad de percances.

Así que, si bien en México ha tomado 12 años reducir drásticamente el número de accidentes viales asociados con beber alcohol y conducir, si queremos disminuir la cantidad de incidentes asociados ahora con el uso del teléfono cuando manejamos, debemos tomar acciones rápidas y nuevamente el gobierno y la iniciativa privada deben colaborar juntos para fortalecer nuestra cultura vial y reducir los riesgos esto trae consigo.

Multar a los conductores que usan su celular al manejar como lo indica el nuevo reglamento de tránsito de la Ciudad de México, podría ser un primer paso hacia el cambio, pero esta medida por sí sola no será suficiente, ya que para reducir riesgos hay que modificar hábitos.